La mariposa blanca
“Había una vez en Japón un anciano cuyo nombre era el de Takahama, y que vivía desde su juventud en una pequeña casa que él mismo había construido junto a un cementerio, en lo alto de una colina. Era un hombre amado y respetado por su amabilidad y generosidad, pero los lugareños a menudo se preguntaban porqué vivía en soledad al lado del cementerio y por qué nunca se había casado.
Un día el anciano enfermó de
gravedad, estando cercana ya su muerte, y su cuñada y su sobrino fueron a
cuidarle en sus últimos momentos y le aseguraron que estarían junto a él todo
lo que necesitara. Especialmente su sobrino, quien no se separaba del anciano.
Un día, en que la ventana de la
habitación estaba abierta, se coló una pequeña mariposa blanca en el
interior. El joven intentó espantarla en varias ocasiones, pero la mariposa
siempre volvía al interior, y finalmente, cansado, la dejó revolotear al lado
del anciano.
Tras largo rato, la mariposa abandonó
la habitación y el joven, curioso por su comportamiento y maravillado por su
belleza, la siguió..................................................................................................................................................................................
El paisajista
“Érase una vez un pintor de gran
talento que fue enviado por el emperador de China a una provincia lejana y
recién conquistada, con la misión de traer a su vuelta imágenes pintadas. Tras
un largo viaje en el que visitó en profundidad todos los territorios de la
provincia, el pintor regresó, pero sin embargo no portaba ninguna imagen. Ello generó sorpresa en el emperador,
quien terminó enfadándose con el pintor.
En ese momento, el artista
solicitó que le dejaran un lienzo de pared. En él, el pintor dibujó con gran
detalle todo lo que había visto y recorrido en su viaje, tras lo cual el
emperador acudió a verlo. Entonces el pintor le explicó cada uno de los
rincones del gran paisaje que había dibujado y explorado en sus viajes. Al
acabar, el pintor se aproximó a un sendero que había dibujado y que parecía
perderse en el espacio. Poco a poco, el pintor se adentró en el sendero,
metiéndose en el dibujo y haciéndose cada vez más pequeño hasta desaparecer
tras una curva. Y cuando este desapareció, lo hizo todo el paisaje, dejando el
muro completamente desnudo.”
EJERCICIOS VISUALES





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