sábado, 21 de noviembre de 2020

EJERCICIO SIMBÓLICO, PARA SANAR HERIDAS EMOCIONALES Y CONFLICTOS DEL PASADO.


 

TODO LO QUE VIVIMOS, EXPERIMENTAMOS Y SUFRIMOS, OCURRE EN LA MENTE, EN LA MEMORIA DE AQUELLO QUE FUE, OCURRIÓ Y NO HE PODIDO GESTIONAR PARA LIBERARLO Y AÚN RECUERDO CON MAYOR O MENOR INTENSIDAD PERO SIGUE EN MI. PORQUE FUE TRAUMÁTICO, PORQUE ME DOLIÓ MUCHO, PORQUE AÚN TENGO TANTO RESENTIMIENTO QUE NO LO PUEDO O NO LO QUIERO SOLTAR, SIN EMBARGO, NO HACERLO GENERA UN DOLOR PROFUNDO COMO UNA ESPINA CLAVADA EN LO MÁS HONDO DEL CORAZÓN.

Para ser feliz y mirar a la vida con plenitud y libertad, sería mejor sanar esas heridas apartadas, que acabaron sumergiéndose en el subconsciente y que aún activas, creemos sepultar en el olvido, en las profundidades de la mente humana. Por lo contrario, muchas de ellas que no fueron bien gestionadas, siguen activas, ya que no fueron debidamente tratadas y precisan de tu atención. 

Un acto de perdón es un buen remedio para poder iniciar un proceso de cerrar heridas que de no ser así, se van acumulando en las profundidades de la psique.

Para esto hay que entender de el acto de perdonar requiere de unos pasos necesarios que voy a enumerar y posteriormente desarrollar un poco: Se trata de la confrontaciónla aceptación y del soltar o dejar ir. Estos tres pasos son necesarios para lograr una reparación y conseguir un profundo estado de perdón. Voy a explicar un poco estos tres puntos:

La confrontación

Si no estas dispuesto a confrontar y mirar esas heridas internas, si no te das el permiso, poco podras hacer. La actitud para trascender y sanar tus heridas profundas, ha de ser valiente, decidida, has de estar dispuesto a ir más allá de las limitaciones auto impuestas por tu dolor, y ser merecedor de la felicidad, que está detrás de la cortina de resentimiento al que el drama de tu ego te somete continuamente.

La memoria de ese suceso del pasado, esa información almacenada en tu subconsciente, que viaja contigo y que se activa inconscientemente cuando algo parecido sucede en tu vida, te está pidiendo a voces y ofreciendo constantemente la oportunidad de que la mires, para que la sanes.

Confrontar es una actitud imprescindible para darte el permiso de dejar de mirar fuera, y empezar a mirar adentro, para hacer frente a tu dolor y abrazar tus sombras. 

La aceptación.

Una vez que te has dado el permiso de mirar adentro, de sostener con intención firme y abierta, sanar las heridas de tu personaje, de hacerte responsable de tu vida con amor y decisión. Se da la posibilidad más saludable y trascendental, la aceptación. Cuando miras de frente esas heridas y entiendes que todo en esta vida está dispuesto así, para que de alguna manera, aprendas a abrazarlo, desde la comprensión profunda de que tuvo que ser así, para que en este instante estés donde te encuentras ahora mismo. Dándote cuenta de que fueron aprendizajes que te ayudaron a dar tus siguientes pasos en la vida y desarrollarte como el ser humano que eres, de que todo en esta vida está siendo elegido inconscientemente, y que todos de alguna manera, en este plano, somos víctimas de víctimas, dándote cuenta de que las experiencias vividas, te hacen crecer, aprender, experimentar, e ir más allá e un continuo proceso. Entonces y desde esta toma de conciencia, podrás dar las gracias a la vida y aceptar lo que fue, dándote cuenta de que ahora en este instante puedes elegir dar el siguiente paso hacía el perdón y soltar.

 

Soltar y dejar ir. 

Este movimiento, ocurre cuando he pasado por los puntos anteriores, mirar adentro y aceptar abrazando mi sombra. En este punto no queda más que mirar hacía la vida con amor, para reconocer que todo lo que ocurre está siendo en este instante y que toda interpretación o divagación solo ocurre en el limbo de la mente. Dejar ir, es un despertar al instante presente, a la realización, al perdón, pero para llegar aquí has de haber echo una toma de conciencia y proceso pasando por los puntos anteriores.

Muchas personas confunden el proceso y se saltan la importancia de vivir el duelo interno que precisa confrontar y dedicar una mirada a la sanación y aceptación de lo que fue. De lo contrario no mirar y atender esas heridas, no te permitirán alcanzar este punto tan importante. Dejar ir, es el movimiento que se produce cuando ya he sanado y liberado la energía en mi subconsciente que tiene forma de memorias y emociones acumuladas en mi subconsciente.

Este punto, el de dejar ir, es una invitación a recorrer un proceso de liberación y llegar a la conclusión de entender que todo está siendo en este instante, y que aquí y ahora en este mismo instante tu eres libre.

 

A continuación te comparto un ejercicio sencillo en tres pasos, para liberar y sanar memorias que no tee ayudan a ser feliz y que aún están en tu recuerdo, para ello vamos a seguir estos tres puntos:


1- Te voy a invitar a que durante unos segundos cierres los ojos y te conectes con la respiración. Ahora, vas a traer al recuerdo ese conflicto o momento conflictivo que tuviste con aquella persona o personas en tu vida.

 

2- Visualiza durante unos segundos con detalle ese momento y a la persona o personas involucradas. Y vas a escribir en un papel, el lugar donde ocurrió, la fecha o la edad que tenías cuando ocurrió, el motivo que conflicto, y vas a dibujar la silueta de esa persona o personas y a poner su nombre dentro, si tienes fotos de ellas, podrías pegarlas, aunque no es imprescindible para que el ejercicio tenga su efecto. Recuerda que este ejercicio es para ti, es un acto simbólico para comunicarte con tu mente subconsiente y que a las otras personas no les afectará.

3- Ahora por último una vez echo lo anterior vas a mirar el papel con todos los datos y las siluetas dibujadas con el nombre de las personas y vas a  repetir tres veces las siguientes frases:

(Te recomiendo hacerlo desde el sentir profundo y emocional para que el acto tenga su efecto).

  – En este acto simbólico yo te/os dejo con la culpa y me abrazo a la vida. (Repito tres veces)

 – Yo me libero y os libero, en este acto consciente, para mi mejor bien y crecimiento. (Repito tres veces).

 – Me amo y me acepto, me amo y me libero, yo soy paz. (Repito tres veces).

Ahora una vez dicho esto rompo el papel en ocho trozos, y los trozos los voy a quemar para trascender la información y entregarla al espacio del universo cuántico, para la mayor liberación, evolución y avance consciente posible para todos.

Ahora te toca hacerlo, vivirlo y experimentarlo, quedo a tu disposición si tienes alguna duda.

 


 RESILIENCIA: APRENDER DEL PASADO PARA MEJORAR NUESTRO FUTURO

La resiliencia es la capacidad humana de sobreponerse a la adversidades y crisis personales proyectándose hacia el futuro y aprendiendo de ellas para conseguir una mejora personal gracias a la experiencia. Todo el mundo tiene esta capacidad por lo que no es algo extraordinario, aunque no todo el mundo sea capaz de desarrollarla de la misma manera.

Gracias a la resiliencia las personas somos capaces de seguir evolucionando y adaptándonos al ambiente. Un gran ejemplo ha sido la manera que hemos afrontado y estamos afrontando la crisis actual derivada de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus. Las crisis por las que pasamos pueden ser derivadas de distintos tipos de problemas ya sean derivados de sucesos traumáticos, como un accidente o una enfermedad, o por problemas en nuestras relaciones interpersonales o laborales.

Las personas resilientes no son superhéroes, también sufren durante esos periodos difíciles problemas asociados como la ansiedad, o desequilibrios emocionales que en algunos casos requieren de apoyo profesional. De hecho, el saber solicitar ayuda a tiempo y a las personas adecuadas es una de las características más importantes que poseen las personas con una resiliencia alta.

Aprender del pasado: los obstáculos como trampolín resiliente

Nuestra experiencia debe servir como motor que sirva para conocer mejor nuestros puntos débiles y fortalezas para así reforzar el aprendizaje hacia evitar errores pasados de manera eficiente. Para ello, la mejor herramienta es la toma de autoconsciencia personal y emocional realizando ejercicios de autoreflexión. ¿Qué contestarías a las siguientes preguntas?

  • ¿Cuáles han sido los acontecimientos más difíciles a lo largo de mi vida?
  • ¿Me han afectado a nivel emocional? ¿social? ¿económico?
  • ¿Me estresa pensar en esas eventualidades? ¿Evito pensarlas?
  • ¿He vuelto a caer en el mismo error varias veces?
  • ¿Cuánto importante han sido las personas que me rodean cuando las cosas han ido mal?
  • ¿He pedido ayuda ante las adversidades?
  • ¿Cómo he logrado superar los problemas?
  • ¿En qué me he apoyado para salir de esa situación?

Estas y otras muchas preguntas pueden ser de gran ayuda para conocer qué camino nos llevó a la mejor solución para nuestros problemas de manera que procesemos esa solución como válida para los siguientes problemas que tengamos, y no solo eso, sino que la optimicemos y mejoremos día a día la resolución de problemas. Sin esta autoreflexión se vuelve más difícil el aprendizaje de lo que es verdaderamente resolutorio para nuestras vidas.

Análisis DAFO personal: debilidades, amenazas, fortaleza y oportunidades personales

Nuestra vida es nuestra mejor empresa personal y si hacemos un símil con una de las herramientas más comunes en la gestión empresarial, podemos aprender de nuestra experiencia realizando un pequeño análisis DAFO personal e identificar así los aspectos más relevantes para mejorar día a día.

Debilidades de una persona

Primero toma nota e identifica aquellas cosas en las que crees que no eres demasiado bueno o puedes mejorar. Realizar una autocrítica consciente de aquellas debilidades que nos influyen en la vida es el primer paso para mejorarlas. Se ha de ser sincero con uno mismo y anotar todo aquello a mejorar, por muy pequeño que pueda ser. De un grano de arena se puede hacer una montaña.

Por ejemplo, anota aspectos de la personalidad que podrías mejorar (la comunicación, la puntualidad, la organización, etc.). También debes anotar aquellas cosas que solo haces por necesidad u obligación y suponen un peso diario en tus decisiones así como otras habilidades que te gustaría dominar y a día de hoy no lo haces por falta de experiencia (por ejemplo, la formación).

Amenazas: la ansiedad

En cuanto a la amenazas, la mayor de ellas suele estar ligada a la propia ansiedad excesiva que genera preocupaciones ante amenazas que quizás no lo sean tanto pero nuestro nivel excesivo de alerta nos bloque e impide continuar con nuestra vida. Nos convertimos en portadores de miedo generalizado si bien en la mayoría de los casos lo único que hace es paralizarnos. Para evitar este miedo, lo mejor es localizar las posibles amenazas para analizarlas y ver si realmente lo pueden llegar a ser o no.

Es importante saber que sí existen amenazas pero que no todas son tan acechantes como parecen. Analizarlas previamente nos permitirá tener un plan con previsión que nos dará mayor estabilidad a la hora de tomar decisiones importantes en la vida. Además, nuestra capacidad resiliente nos hará tomar nota de las amenazas pasadas para reubicarlas y darles el verdadero valor que se merecen, reubicarlas o eliminarlas de nuestros planes porque no suponen un peligro real.

Fortalezas: ¿en qué me diferencio de los demás?

Todos sabemos hacer cosas bien, aunque nos cuesta a veces encontrarlas o exteriorizarlas es importante localizar aquella pequeña cosa que sé hacer bien o un poco mejor que los demás y a partir de ella explotar nuestras capacidades hacia áreas adyacentes a esa tarea que dominamos o sirva de trampolín generador de nuevas ideas y fortalezas que quizás no nos dábamos cuenta que éramos capaces de explotar. Tu experiencia y la superación de problemas pasados será tu mejor arma. ¿Qué cualidades positivas ven las demás personas de mi? ¿De qué estoy orgulloso? Para esto puedes preguntar a personas de confianza que te ayuden a valorarte de forma objetiva.

Oportunidades: el camino de la resiliencia

Por último, debes pararte a examinar como aprovechar todas esas cosas buenas (y malas) de mi persona o de mis experiencias pasadas para conocer mejor qué oportunidades se nos presentan a partir de ahora. Por ejemplo, una persona que ha tenido un accidente de tráfico y debe pasar mucho tiempo en cama, en lugar de lamentarse, y conociendo que tienen una fortaleza en su lectura, podría aprovechar para poder estudiar y realizar un curso mientras realiza el reposo en casa. O por otro lado, una persona en la misma situación, pero que toma como referencia su debilidad ante la falta de formación podría en el mismo supuesto aprovechar para sacar un curso adelante y avanzar en su carrera profesional.

Lo que al principio parecía un inconveniente en la vida, y lo sigue siendo, (el accidente) toma parte también de una nueva oportunidad personal. Es un caso que se ha dado muchas veces en la actual crisis sanitaria mundial, en la que el hecho de tener mucho tiempo en casa sin salir ha sido aprovechado para muchas personas resilientes para realizar cursos o aprender nuevas facetas de sus vidas o incluso en algunos casos recobrar la comunicación con personas que había perdido.

Gestión emocional: clave para la superación de las adversidades

Uno de los pilares de nuestro equilibrio personal y nuestro bienestar es la correcta gestión de nuestras emociones. Una persona con una resiliencia alta suele tener una alta inteligencia emocional, pero entendida ésta como una capacidad que se puede trabajar y mejorar por lo que todo el mundo podría conseguir mejorar su gestión emocional. Los componentes básicos de la inteligencia emocional: empatía, automotivación, autoconciencia emocional, autocontrol y las habilidades sociales; van a ser un pilar fundamental para la superación de los baches que nos encontremos en el camino y para conocer mejor como las vivencias pasadas nos han llevado a donde nos encontramos y como poder avanzar gracias a ellas.

Muévete hacia atrás pero solo para tomar impulso hacia delante.

martes, 10 de noviembre de 2020

TRUQUITOS ... CIENTIFICOS

Soy una persona olvidadiza. Tengo que apuntar los cumpleaños de mis sobrinos y hacer una lista de la compra antes de ir al supermercado, para no olvidarme de nada. Pero si alguien me pregunta cuáles son las bases nitrogenadas del ADN y cómo se emparejan, responderé al instante: la adenina se empareja con la timina y la guanina con la citosina. Es un dato que aprendí en la escuela, y no he vuelto a usar en mi vida. ¿Por qué no se me olvida?

Mientras nos explicaba el funcionamiento del ADN, mi profesor de Ciencias Naturales nos dijo: "¿Queréis que os cuente un truco para recordar las bases del ADN? Aprended esta frase: Adelantamiento Temerario, Guardia Civil". Las primeras letras de cada palabra recuerdan a una base y se empareja con la siguiente: Adenina-Timina, Guanina-Citosina.

No tengo ni idea de por qué ocurre, pero cuando pienso en el ADN me viene a la memoria la frase, y al instante recuerdo los nombres y la relación de las bases del ADN. Sin yo saberlo, mi profesor de Ciencias me estaba enseñando una sencilla regla mnemotécnica para aprender información compleja: convertir los datos en frases sencillas de recordar.

Hay otras muchas, así que vamos a descubrir trucos para mejorar la memoria y recordar información importante: desde una fórmula matemática antes de un examen a la contraseña del router o la fecha del cumpleaños de tu suegra. Para que no te eche en cara que te has olvidado de ella...

Reglas mnemotécnicas y trucos para 

mejorar la memoria

Aún no conocemos por completo los mecanismos que regulan la memoria, pero sí sabemos que hay factores que ayudan a reforzar los recuerdos, o que actúan como un disparador para recordar algo. Seguro que hay cierto olor o una melodía concreta que dispara un recuerdo en tu cerebro, sin que tu lo hayas ordenado.

Existen trucos para mejorar la memoria que permiten archivar un recuerdo complicado, como un número muy largo o una lista de nombres.

                                                 

Regla de la longitud de las palabras

Esta regla mnemotécnica o truco para memorizar mejor se usa cuando tienes que memorizar un número muy largo.

Cada número se cambia por una palabra que tenga ese número de letras. Por ejemplo, si tienes que memorizar el número 372, se buscan palabras relacionadas que tengan 3, 7 y 2 letras. Es más efectivo cuando el número es muy largo.

Imagina que deseas memorizar el número 3527251634. Basta con que recuerdes esta frase: Muy ancho el planeta es, mares y océanos hay aquí. La primera palabra tiene 3 letras, la segunda 5, la tercera 2, etc. Así obtienes el número automáticamente.

Regla de la fábula

Este es uno de los trucos para mejorar la memoria más sencillos. Consiste en inventarse una historia que contenga la información que quieres memorizar. Para el cerebro es más sencillo recordar la historia. 

Imagina que necesitas recordar el número 3120947945137. Nos inventamos un guión que contenga dichos números:3 hermanos quedaron a las 12:09 y acudieron a la calle de la Memoria, portal 47. Subieron a la planta 9 y llegaron hasta un piso con 45 ventanas. Llamaron 137 veces a la puerta.

Te resultará más sencillo recordar esta historia que el número concreto.


Regla de la cadena 

Es una variante de la anterior. Se trata de inventar una historia excéntrica y sin sentido, que permita enlazar una palabra con la siguiente. Como más raro sea el cuento, mejor. Seguro que no te acuerdas de la anciana de pelo gris con la que te cruzaste hace cinco minutos, pero recuerdas el rostro de la mujer de pelo morado que viste el mes pasado.

Imagina que tienes que recordar las palabras pendrive, tijeras, bonsai, médico, auriculares. Creamos esta historia: el pendrive se fue a la discoteca a bailar y allí ligó con la señorita tijeras, que se bebió dos copas de más y sin querer cortó las ramas del bonsai. Acudió al médico y éste le curó mientras escuchaba música por los auriculares.

Regla de la primera letra

Ya la hemos presentado en la introducción. Se basa en coger la primera letra de las palabras que quieres recordar, y usarla para construir una frase más sencilla. Funciona mejor cuando esta primera letra no se repite.

Por ejemplo, imagina que deseas memorizar las provincias de Andalucía:  Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. Debemos formar una frase coherente con la primera letra de cada provincia: Ana Compró Café en Grano, Huevos, Jamón y Muchos Salchichones.

Si usas palabras chocantes o graciosas, como Salchichón, será aún más fácil de recordar. La primera letra de cada palabra te ayuda a recordar la provincia, y la frase completa asegura que no te olvidas de ninguna. Una forma muy eficaz para recordar cosas y un truco para mejorar la memoria muy efectivo.

Regla de las palabras inventadas

Consiste en inventarse una o dos palabras formadas por la primera letra o las primeras sílabas de la información que se desea recordar. Por ejemplo, imagina que quieres memorizar las provincias de Castilla y León: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Lo transformamos en la secuencia Abulepa Saseso Vallamora. Apréndetela y te ayudará a recordarlas.

Como en la regla mnemotécnica anterior, es muy útil para no olvidarnos de ninguna.

Regla de los lugares

Este truco se basa en asociar información a los lugares de una ruta conocida. Imagina que tienes que ir al supermercado a comprar huevos, detergente, tomates, desodorante y aceite. Asócialos a una ruta que hagas a diario: tengo que pasar por el banco para coger huevos y aceite, cruzo la calle hasta el kiosco de los tomates (es rojo), y paso por la limpia farmacia a por desodorante y detergente (aunque en realidad vas al supermercado).

También funciona con las habitaciones de tu casa, si las vas recorriendo mentalmente en un orden y metiendo uno o varios objetos relacionados en cada una.

7 EJERCICIOS - EN EL TRABAJO...

 

Los 7 ejercicios para tener más inteligencia emocional en la oficina

Es una de las habilidades indispensables en el entorno corporativo. Permite gestionar las emociones en función de objetivos, relaciones y metas.

La inteligencia emocional es una de las habilidades indispensables en el mundo relacional de las personas, ya que permite conectar mejor con quienes somos y convivir eficazmente con el entorno en todo tipo de situaciones. Se trata de la capacidad (innata, adquirida o desarrollada en base a la ejercitación) de elegir las mejores opciones para encontrar soluciones a los dilemas de la vida en cualquier ámbito a partir de conjugar distintos tipos de inteligencias humanas.

La palabra inteligencia remite muchas veces a la capacidad de entender y elaborar información para utilizarla de una manera adecuada. Al convivir con el término emocional se agrega el sentir, ese fenómeno psico-fisiológico de las personas que nos permite adaptarnos a los cambios, e integrar lo emotivo y sensible que todos tenemos. 

El impulsor del concepto es el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, quien hace énfasis en la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos para tener mayor habilidad en las cinco capacidades básicas de la inteligencia emocional: descubrir emociones en uno y en los demás, reconocerlas, manejarlas, crear un motivador propio y gestionar las relaciones.

Para ubicarla en lo fisiológico, la inteligencia emocional se localiza en el tronco encefálico, que es la parte del cerebro que regula las funciones vitales básicas. Allí, el centro emocional neocórtex, la amígdala cerebral y el hipocampo son esenciales, junto con la amígdala, que es la encargada de segregar noradrenalina para estimular los sentidos.

Beneficios

Para Coleman, la inteligencia emocional permite:

•             Que quienes nos rodean se sientan a gusto con nosotros.

•             Que en nuestra presencia no experimenten sensaciones negativas.

•             Que confíen en nosotros cuando necesiten algún consejo, guía u orientación ya sea personal o profesional.

A su vez, la persona con inteligencia emocional desarrollada:

•             Puede reconocer y gestionar convenientemente emociones del tipo negativo. 

•             Poseer una mayor capacidad de empatizar con los demás.

•             Aprovechar las críticas como algo positivo; analizar, procesar esta información, y transformarla en aprendizaje.

•             Poseer una cualidad mayor para conectar con la felicidad, saber encauzar las emociones de impacto negativo. Esto permite afrontar los problemas y no quedar atrapado en ellos.

7 ejercicios prácticos

Si se desea desarrollar la inteligencia emocional, se deberá empezar practicando estos ejercicios en forma continuada. Probablemente algunos serán más sencillos que otros; sin embargo, el resultado se obtendrá en el tiempo y persistiendo en la ejercitación.

1. Reconocer las emociones

En vez de reaccionar en automático como lo hace la gran mayoría de las personas, este desafío invita a observarlas ni bien se detecta internamente que están llegando; entender cómo influyen y cuál podría ser el resultado posterior si uno se dejara llevar por ellas de inmediato, tal cual se presentan. Objetivo: detectar a tiempo las emociones y evitar que controlen tus actos aquellas que no sean apropiadas para los objetivos, relaciones, metas.

2. Evitar hacer un juicio inmediato sobre cómo uno se siente

Frases como “jamás en la vida me sentí tan mal”, “estoy tan enojado que sería capaz de hacer cualquier locura”, “me quiero morir” son sentencias que crean un estado de conciencia especial y que no favorecen en términos de inteligencia emocional. Las emociones están diseñadas para dar información. Objetivo: entenderlas permite ser más astuto para evitar reacciones desproporcionadas entre lo que uno siente, los recursos que tiene y lo que realmente pasa.

3. Evita clasificar las cosas como 'buenas' o 'malas'

Más del 90% de las personas viven enfocadas en el registro de las cosas 'malas' de la vida, por lo que las 'buenas' quedan totalmente disminuidas. Si uno se entrena, podrá adquirir la destreza de poner en la balanza también las cosas por las que puede estar agradecido aquí y ahora. Objetivo: lograr equilibrio emocional.

4. Expande tu diccionario emocional

Las emociones básicas son entre seis, y generan todas las demás: alegría, tristeza, enfado, miedo, angustia, sorpresa. Cuando se expande el mapa emocional se aprende a discernir, por ejemplo, la euforia de la felicidad, la nostalgia de la tristeza, la frustración de la decepción, y todas las que vienen por añadidura. Objetivo: convertirse en un observador de la sutileza del propio mundo emocional, lo que permitirá dibujar mejor el mapa interno para ser más asertivo en cada momento.

5. Reconocer cómo te comunicás: más del 90% es no verbal

En la comunicación interpersonal las palabras ocupan menos de un 10% del total; el otro 90% son los gestos y el tono de voz. Reconociendo estos últimos se podrán destrabar muchos aspectos anudados. Si cuando se quiere expresar una idea, se hace con los brazos cruzados: descruzarlos. Si no se mira a los ojos a los demás, hacer el esfuerzo consciente de establecer contacto visual. Si el tono de voz no tiene matices y es casi el de un robot, empezar por enfatizar las frases en una forma de acompañar las emociones. Objetivo: enriquecer el proceso de comunicación con otros para empatizar mejor.

6. Gestiona los pensamientos

Otro comportamiento frecuente es dejar salir los pensamientos sin ningún tipo de filtro. Si bien no se puede controlar lo que uno piensa, sí se los puede conducir en maneras más asertivas que vayan en consonancia con tus objetivos para ese momento. Los pensamientos crean estados de conciencia, y esos estados de conciencia son los que se manifiestan en la realidad; de allí la importancia de aprender a gestionarlos. Un ejemplo: si se está ofuscado,  los pensamientos que se expresen oralmente serán en consonancia: por eso es preciso tranquilizarse, hacer una pausa, y volver cuando se haya recobrado el equilibrio interno. Objetivo: quedarse con los pensamientos más apropiados para lo que se quiera lograr y dejar pasar aquellos que desvíen o distraigan de la meta.

7. Apoderarse de la comunicación

Las personas con inteligencia emocional no utilizan frases como “siempre hacés lo mismo” o “sos el responsable de que me sienta mal”. Más bien, se hacen cargo de la parte que les toca. Esto incluye el comunicarse asertivamente con los demás, expresando todo en primera persona: “Lo que yo quiero decirte desde mi perspectiva es…”, “¿Qué tal si proponemos tres formas distintas de resolver este conflicto entre ambos?”. Objetivo: abrir nuevas posibilidades de interacción donde antes había una puerta infranqueable, para reconducir las formas primitivas de comunicación hacia dinámicas de apertura más saludables para todos. 

La invitación es a convertir estos ejercicios en un hábito práctico, que se desarrollen durante todo el día. Es necesario aprender a desaprender los años en que quizás se vivió desligado del mundo emocional. Lograrlo se conquista paso a paso.

Mindfulness contra los «kilos emocionales»

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