La sobrecarga del estrés y de las tareas es una realidad en casi todas las organizaciones y en todos los niveles. Una de las claves es poder diferenciar entre lo urgente y lo importante, como para evitar la sensación de que siempre estamos al límite y llegamos con lo justo.
Saber gestionar el tiempo y tener organización
interna puede ayudar para no llegar a esa instancia de sentir que no podemos
con todo. Claro que siempre hay momentos en el año que hay más demanda que
otros, pero no debería ser lo normal. Vivir así es peligroso. No sólo por como
puede impactar en nuestro trabajo y en nuestro cuerpo, sino también en nuestro
equipo de trabajo.
Poder encontrar el equilibrio entre nuestra vida
personal y profesional es nuestro enorme desafío. Aquí algunos tips que nos
pueden ayudar a ordenarnos:
Hacer una lista de tareas: priorizar de las más relevantes a
las de menor importancia. Ponerle al lado el grado de dificultad, si
requieren ser planificadas, qué actividades son constantes.
Ordenar el día: usar los primeros 30 minutos del
día para organizar una lista de tareas que se adapten a la planificación
semanal de los objetivos. Priorizar las tareas para ese día y luego
mirar su rendimiento.
Distinguir entre lo urgente y lo
importante: esta diferenciación es clave para gestionar mejor nuestro tiempo, planificar de
forma eficaz las tareas y minimizar las distracciones.
Diseñar rutinas y tratar de cumplirlas: si bien siempre pueden
surgir imprevistos, trata de tener rutinas que te ayuden a gestionar mejor el
tiempo y alcanzar tus objetivos.
Establece límites en tu vida: si bien hay momentos de alta
demanda, buscar mantener un equilibrio entre tu vida personal y profesional. No
dejar de hacer lo que te hace feliz y enriquece.
Definir tiempo para hacer las
tareas: con
inicio y final para que no sean eternas. Ej: las reuniones de trabajo, chequear
y responder mails, hacer llamados telefónicas.
Identificar
en qué pierdo el tiempo: es importante saber qué es lo que nos hace perder
el tiempo y no lo usamos productivamente. Las redes sociales y el correo a
veces atenta con esta dinámica.
Tener ordenado el lugar de
trabajo: Ayuda a
gestionar mejor el tiempo y la productividad.
No posponer las tareas: Trata de identificar el por qué.
Procastinar no ayuda en la gestión del tiempo. Muchas veces vamos postergando y
luego nos sentimos desbordados con la acumulación de los pendientes.
No todos somos multitasking: a veces uno quiere hacer
muchas cosas a la vez y no podemos, porque no terminamos ninguna. Es mejor
hacer una por vez y terminar.
Aprender a delegar: es una de las habilidades más
difíciles de llevar a la práctica porque muchas veces pensamos que nadie lo
hará como nosotros.
Registra tu cuerpo: no le exijas más de lo que
te puede dar. Cuando sentís cansancio y agotamiento es tiempo de descansar.
Alimentarse bien, dormir, hacer actividad física y todo lo que enriquezca el
espíritu. En general, en esos momentos uno abandona todo.
Lo urgente y lo importante
Lo que es importante casi nunca
es urgente y lo que es urgente casi nunca es importante. Por lo tanto, la clave es diferenciar entre urgente e importante.
Contestar una llamada de un cliente o del jefe puede ser urgente, pero revisar
los mails será importante pero menos urgente y puedes dejarlo para más
adelante.
La matriz Eisenhower propone 4 cuadrantes y te
puede ayudar a ordenarte:
·
Urgente
e importante: incluye
aquellas tareas que hay que realizar de inmediato.
·
Importante
pero no urgente: Son tareas que se pueden programar para hacer más adelante
·
Urgente,
pero no importante: tareas que se pueden delegar en otra persona.
·
Ni
urgente ni importante: tareas para descartar o eliminar.
Cómo ordenar las tareas
Aquí debemos poner las tareas que nos gustan y las
que no. Pensar cada tarea como un efecto dominó. Cada ficha que se cae es un
paso más para estar cerca de cumplir con el objetivo propuesto.
·
Priorizar: Significa poner primero lo más
importante.
·
Organizar: Una vez priorizadas las
tareas, hay que organizarse para llevarlas a cabo y conseguir de esta manera
alcanzar tus objetivos.
·
Chequear: si los objetivos propuestos
se van cumpliendo o dónde están las dificultades.
La clave
está en disfrutar lo que se hace, gestionando bien el tiempo, priorizando
objetivos y tareas para alcanzar mayor productividad y lograr el equilibrio
entre nuestra vida personal y profesional.
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